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Xantofobia: Miedo al color amarillo

Por muchas que sean las fobias reconocidas en la actualidad, siempre habrá una más sorprendente que la otra. La mayoría de las personas poseen un color favorito y tienden a adecuar su guardarropa u otros accesorios al mismo. En el caso contrario, cuando se trata de una repulsión enfermiza hacia el color amarillo, entonces se está en presencia de la xantofobia.

Esta fobia puede ser desarrollada a partir de diferentes causas.

Entre las principales podría tipificarse una experiencia traumática vinculada al color amarillo, casi siempre suscitada a lo largo de la infancia.

Fobia al color amarillo

 

Hace mucho tiempo atrás el color amarillo era muy bien recibido desde la perspectiva social, debido a que era relacionado con el oro y la luz.

Pero luego de que Jean-Baptiste Poquelin (mejor conocido como Molière) falleciera durante la presentación de “El enfermo imaginario” completamente vestido de amarillo en 1673, todo ese sistema de creencia se vino abajo.

Muchas ideologías contemplan el color amarillo como símbolo de la mala suerte, la enfermedad y en casos mucho más extremos, de la muerte.

Es allí quizá donde recae el mayor peso de incidencia de la xantofobia, en la asociación cultural que se le da con experiencias altamente negativas.

El individuo afectado puede sentir rechazo no solo hacia el color como tal, sino también a la mención del mismo.

Quienes sufren de xantofobia pueden temer a las flores, el sol, autos o cualquier objeto de esta tonalidad.

Síntomas de la Xantofobia

 

El cuadro sintomático de la xantofobia no va mucho más allá de los presentes en otras fobias específicas: preocupación o sensación de inquietud, miedo incontrolable e injustificado, escalofríos, boca seca, nauseas, alucinaciones y aumento de ritmo cardíaco y respiratorio.

Por supuesto, el simple desagrado hacia el color amarillo no puede contar como xantofobia.

El temor debe ser desproporcionado, ilógico y debe perjudicar la capacidad del afectado de desenvolverse con normalidad en situaciones en las que se vea expuesto este color.

Como ocurre dentro del cuadro conductual de la mayoría de las fobias, la xantofobia debe llevar a la evitación del color amarillo.

Quien padezca esta psicopatía se sentirá obligado a estructurar toda su rutina en base a la evasión.

En el peor de los casos, el afectado puede llegar a considerar prudente aislare como mecanismo de defensa frente a situaciones que involucren el objeto de su fobia.

Tratamiento para superar la xantofobia

 

Existen varios tratamientos a partir de los que se podría abordar la xantofobia, pero los expertos han llegado a la conclusión de que la terapia cognitivo-conductual (TCC) es la mejor opción a la hora de tratar las fobias especificas.

A través de la TCC se le hace frente al cuadro de ansiedad detonado a raíz de la fobia, brindándole al afectado las herramientas necesarias para controlar el temor y poderse ir adecuando a él lentamente a través de estímulos relacionados al temor (en este caso al color amarillo).

Como suele ocurrir con las fobias, cada caso es totalmente diferente.

Por lo que, dependiendo de su intensidad, la xantofobia podría ser también tratada a través de técnicas de relajación, programación neurolingüística o terapias de desensibilización.

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