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Fonofobia: Miedo hacia determinados sonidos

Es común observar situaciones en las que las personas expresan cierto desagrado o molestia en relación a algún ruido en específico. Cuando dicha incomodidad sobrepasa los niveles normales y afecta la rutina del individuo, entonces se habla de un caso de fonofobia.

Suele ocurrir que se establece una relación entre la potencia del sonido y la aparición de la psicopatía, pero esto es un error.

Fobia a determinados sonidos

 

Es decir, la fonofobia es la incapacidad de una persona de tolerar ciertos sonidos (metal chocando entre sí, alguien masticando con la boca abierta, entre otros ejemplos) debido a que actúan como detonante para un cuadro de ansiedad que no pueden controlar, pero no deben ser necesariamente fuertes.

Si bien las personas tienden a mostrar desagrado por ciertos ruidos, esto no representa obligatoriamente que haya un trastorno.

Para poder hablar de fonofobia la persona debe sentir un miedo o enfado desproporcionado, inexplicable y que no le permita seguir desarrollando sus actividades con naturalidad.

Debido a la baja tasa de incidencia que presenta esta psicopatía, se le daba poca importancia y algunos doctores ni siquiera la tenían en consideración.

En la actualidad, varios estudios han demostrado que la fonofobia (también conocida como misofonia) es completamente real y puede amplificar pensamientos y emociones negativas para el individuo afectado.

Este trastorno se ve reiteradamente relacionado con la hiperacusia (que se trata de la molestia o temor hacia los ruidos de miedo o muy fuertes), pero la realidad es que se trata de dos situaciones completamente diferentes.

La hiperacusia tiene lugar debido a una hipersensibilidad en las vías auditivas, por lo que el ruido de fuegos artificiales o aparatos con mucho volumen pueden causar desagrado en quienes la padecen.

En cambio, cuando se habla de fonofobia los sonidos no deben ser altos o potentes para perturbar a la persona.

Síntomas de la fonofobia

 

Como ocurre en la mayoría de las fobias, los síntomas presentados al padecer fonofobia son característicos en un cuadro de ansiedad: repulsión hacia lo temido, ira, aceleración del ritmo cardíaco y respiratorio, sudoración excesiva y algunos otros.

Como es frecuente en este tipo de trastornos, uno de los principales síntomas es la evitación del objeto temido.

No basta simplemente con sentir una ligera molestia a causa de un sonido, sino que la incomodidad debe ser tan potente que, en el peor de los casos, la persona podría llegar a estructurar toda su rutina en base a la evitación; incluso podría llegar al aislamiento.

Cabe destacar que la fonofobia puede darse debido a una asociación del ruido temido con una mala experiencia o con pensamientos negativos.

Por otra parte, si se habla de hiperacusia entonces el problema radica en una percepción alterada de la potencia del sonido.

Tratamiento para superar la fonofobia

 

Los especialistas han demostrado que la mejor técnica a la hora de manejar la fonofobia es la terapia cognitivo-conductual.

A través de este tratamiento el terapeuta le da al afectado las herramientas necesarias para controlar por sí mismo el cuadro de ansiedad, y posteriormente se busca reemplazar las emociones negativas inherentes al miedo por sensaciones positivas.

En el caso de la hiperacusia, funciona mejor la aplicación del tratamiento de exposición gradual. Por medio de esta terapia se expone al afectado a los sonidos temidos, de manera que puede ir acostumbrándose a ellos poco a poco.

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