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Selacofobia: Miedo a los tiburones

La selacofobia es el miedo a los tiburones, ya sea físicamente, a través de imágenes, videos o incluso, la imaginación de la persona afectada.

Una gran cantidad de factores pueden influir en el desarrollo de este trastorno, entre los cuales se encuentran los eventos traumáticos, la predisposición genética o la alteración de la química cerebral.

Fobia a los tiburones

 

La selacofobia es un trastorno bastante frecuente, aunque la gravedad de la fobia a los tiburones varía dependiendo de la persona y el origen del trauma.

En algunos casos, el miedo a los tiburones se desencadena como producto de un evento traumático ocurrido en el océano con un tiburón o cualquier otro animal marino.

Películas violentas sobre ataques de tiburones podrían ser un factor desencadenante en algunas personas, y algunos estudios han indicado la posible presencia de una predisposición genética a desarrollar fobias irracionales, que puede ser hereditaria en algunos casos.

Las personas que padecen selacofobia tienen sentimientos repulsivos hacia cualquier cosa relacionada con tiburones. Pueden sentir asco, ansiedad y un conjunto de emociones negativas incluso hacia representaciones gráficas del animal.

Síntomas de la selacofobia

 

Los síntomas de la selacofobia son similares al de otras fobias.

Pueden incluir aumentos en la frecuencia cardíaca, ansiedad extrema y falta de aliento.

Además, pueden implicarse la sensación de peligro inminente, la sequedad en la boca, la sudoración excesiva y las náuseas.

Quienes padecen casos graves de selacofobia pueden presentar temblores incontrolables, e incluso pueden tener dificultad extrema para expresar lo que están sintiendo.

La persona con selacofobia puede sufrir de ataques de pánico.

Tratamiento para superar la selacofobia

 

El tratamiento para esta fobia varía dependiendo de cada individuo, y puede incluir el uso de fármacos, varios tipos de terapia psicológica o una combinación de ambos.

Antes de iniciar cualquier tratamiento, debe darse un diagnóstico por parte de un profesional, quien además debe dictar el tratamiento indicado para cada persona, ya que mencionamos anteriormente que variaba.

Existen varios métodos que pueden servir como tratamiento a una persona, pero no a otra, debido a la gran variabilidad que presenta la selacofobia.

Los medicamentos con receta pueden ser de ayuda para los casos graves de este trastorno, aunque generalmente se utilizan con alguna terapia psicológica de respaldo con la esperanza de que el uso del medicamento pueda ser suspendido en algún momento.

La psicoterapia puede ser un tratamiento beneficioso para algunos pacientes, especialmente para quienes padecen la fobia extrema, mostrándoles la causa de su fobia, aunque puede tomar varios años para que puedan mostrar resultados positivos.

Otro método que puede aplicarse es la terapia de exposición, la cual consiste en aumentar de forma gradual la exposición del individuo a la fuente de la fobia, en este caso los tiburones.

Sin embargo, este enfoque no está recomendado para los pacientes con casos graves de selacofobia.

La terapia conductual es otro tipo de tratamiento que se centra en el cambio de los patrones del pensamiento en relación a los tiburones, y puede combinarse con otras formas de terapia como las anteriormente descritas o con medicamentos contra la ansiedad.