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Fobias:Descubre qué son y cómo superarlas

Sentirse atrapado por una fobia social significa tener un miedo constante, exagerado e irracional a un objeto o situación determinada como puede provocar la Agorafobia.

Esto conlleva un gran malestar y angustia a la persona que lo padece y, por ello, intenta evitar exponerse a la situación temida.

Aunque a veces se pueda confundir, el miedo no es lo mismo que la fobia.

El miedo nace del instinto de conservación del ser humano y es necesaria, porque nos alerta ante los peligros reales.

En cambio, en la definición de fobia, la persona deforma la realidad y ve graves peligros allí donde realmente no hay.

Los síntomas físicos ante el objeto motivo de la fobia pueden ser diversos:desde palpitaciones, sudores, mareos, inestabilidad, desmayos, dificultades para respirar, contracciones musculares, nudo en la garganta, temblores …, hasta síntomas cognitivos como el miedo de perder el control, de morir en una crisis, evitación o ansiedad anticipatoria que se desarrolla sólo por el hecho de imaginar lo que nos aterriza.

¿Cuáles son las Fobias más comunes que existen?

 

Tipos de fobias que existen

 

De fobias existen muchísimas y de todos los tipos y para todos los gustos, pero sin duda hay algunas que afectan a un gran número de población a nivel mundial como pueden ser:




Las fobias más buscadas en la actualidad:

 

Las fobias más visitadas en Fobias10.com son las siguientes:

 

¿Quieres saber cuáles son las fobias más raras en la actualidad?

 

Como estamos haciendo un buen repaso a todas las fobias, características, síntomas y como detectarlas, ahora os dejamos un listado con las fobias más extrañas que existen…. échales un ojo 😉





Conoce las fobias relacionadas con todo tipo de animales

 

Descubre los miedos relacionados con todo tipo de animales y situación en la naturaleza:





También existen las fobias o miedos de carácter sexual o de relaciones intimas

 





¿Qué tipo de personalidad es más propensa a desarrollar fobias?

 

Algunas clases de fobias se dan más frecuentemente en personas emotivas y con una mente propensa a la imaginación.

También en personalidades perfeccionistas y controladoras que quieren estar en todo y en las que resulta difícil dejarse llevar y relajarse ante las situaciones en las que no tienen todas las variables bajo su control.

Esto les provoca, a la hora de afrontar las situaciones conflictivas, una cierta rigidez, tanto mental como muscular. Un claro ejemplo de esto es la Acrofobia.

El origen de las fobias, como por ejemplo la que aparece con la sangre, las heridas y los procedimientos médicos y odontológicos, podemos encontrar casos entre miembros de la misma familia, ya que la ansiedad también es contagiosa, sobre todo en la época infantil.

Afectan a todo tipo de personas y condiciones y podemos encontrar del tipo:

¿Qué puede producir una fobia?

Hay cientos de objetos y situaciones que pueden producir fobias.

También encontramos miedos obsesivos a los objetos punzantes (como los cuchillos o las agujas), en las aguas profundas, los puentes elevados, los túneles, los cementerios o, incluso, a los gérmenes y contaminaciones, una fobia que padece el presidente de Estados Unidos Donald Trump.

Una estadística del National Institute of Mental Health indica que más de 730 mil habitantes de Nueva York sufren fobias o ataques de pánico cotidianos.

Pero, aunque hoy en día estas alteraciones se han extendido a buena parte de la población, no son nada nuevo. Podemos encontrar personajes históricos de los que se explica que padecían estas dolencias.

Por ejemplo, se dice que Julio César tenía miedo a la noche, que el rey Enrique III de Francia tenía miedo a los gatos (ailurofòbia) y que a la reina Isabel I de Inglaterra le atemorizaban las flores.

Técnicas para superar las fobias

Una parte esencial del tratamiento terapéutico de la fobia se basa en desarrollar un buen control mental, a través de la visualización y de la relajación, que nos permita afrontar de forma eficaz las imágenes negativas que invaden nuestra mente y estorban nuestro estado de ánimo.

Sin este control mental, las ideas negativas nos provocarán un estado de angustia continuado, nos dejaremos amedrentar por ellas y llegarán a paralizar nuestras acciones.

La visualización consiste en concentrarse, cuando estamos bien relajados, en una imagen positiva.

Por ejemplo, podemos visualizar algún momento exitoso de nuestra vida o una escena que nos gustaría vivir en el futuro, intentando recrear a ella, notando todos los detalles y manteniéndola en nuestra mente todo el tiempo que deseamos, sin admitir las interferencias de las ideas obsesivas que nos estorban.

Cada vez seremos capaces de mantener la idea durante más tiempo y eso significa que vamos fortaleciendo nuestro control mental.

Automáticamente, las ideas positivas nos producirán un estado de ánimo favorable.

Y, más tarde, en los momentos en que el miedo y las imágenes mentales negativas nos quieran dominar, debemos poder contrarrestarlas con las que previamente hemos trabajado, como una especie de lucha de ideas en que debemos procurar que prevalezcan las que nosotros deseamos.

Concibiendo pensamientos optimistas, razonables y saludables, y manteniéndolos en la mente de forma continuada, podemos hacer que se conviertan en un hábito positivo y que nos ayuden a remontar las inseguridades y los miedos.

Poco a poco, cada paso adelante potencia nuestras posibilidades y nos da aplomo.

¿Cómo podemos evitarlas?

 

Cada vez que el fóbico evita aquello que teme, se intensifica en él una sensación de desconfianza y de inseguridad, y una visión catastrófica de lo que pueda pasar ante aquella situación u objeto.

Poco a poco, aumentan las cosas peligrosas que necesita evitar y se va formando un círculo vicioso difícil de romper, en la que, cuando más miedo tiene, más cosas evita y cuando más las evita más se refuerzan los propios temores y debilidades.

Por ello, la mayor parte de personas afectadas son multifòbicas, porque a partir de una fobia inicial desarrollan otros.

En consecuencia, para prevenir el comportamiento fóbico necesario que analizamos nuestras acciones y que cuando nos damos cuenta de que empezamos a sentir miedo por una situación concreta nos preparamos mentalmente para afrontar de forma progresiva.

Hay que intentar no rehuirla, o al menos no totalmente, ya que cuando más la evitamos más nos costará después superarla.

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Musofobia: Miedo a las ratas y ratones

El mundo animal ha logrado adquirir cierto protagonismo en el catalogo de fobias debido a su amplia gama de especies, tamaños y colores. Aunque el temor desproporcionado, irracional e incontrolable hacia los animales es conocido como zoofobia, este artículo va dirigido a un subtipo bastante específico: la musofobia, el temor hacia los ratones y las ratas.

Al ser animales tan mal vistos por la sociedad debido a su capacidad de transmitir enfermedades, no es sorpresa encontrar una alta tasa de incidencia de esta fobia.

Fobia a las ratas y ratones

 

Es bastante común ver personas a las que, con el simple hecho de nombrarle a estos roedores, son capaces de desarrollar ansiedad, estrés y pánico.

Algunos expertos han determinado que la edad de inicio de esta psicopatía está entre los 7 y 9 años.

Además, aseguran que es mucho más común en las mujeres, alcanzando hasta un 90 %  dentro de la tasa de incidencia; cuando el miedo va únicamente referido a ratones se le da el nombre de surifobia.

Son innegables las variables socioculturales que han inclinado la balanza de forma perjudicial para los ratones y ratas.

Exaltación de factores como su capacidad de contaminar los alimentos o de propagar enfermedades han dado lugar a que esta fobia sea mucho más común.

Escenarios como programas de televisión y películas tienen un gran impacto en las personas en relación a la musofobia, pues generalmente plantean a estos animales desde una perspectiva negativa.

[alert type=»success» icon-size=»hide-icon»]En resumen, el factor de mayor peso a la hora de identificar las causas de esta psicopatía es la conducta adquirida.[/alert]

Se puede decir que esta fobia pasa de generación en generación, no siendo las personas conscientes de la predisposición que gira en torno al animal.

Síntomas de la musofobia

 

Como suele ocurrir en las fobias, los síntomas pueden variar dependiendo de la intensidad del trastorno.

Entre las características conductuales más comunes (además de la evitación del objeto temido) se pueden contemplar el asco hacia los ratones y ratas, así como el rechazo hacia el sonido que emiten.

En cuanto a las reacciones físicas de la musofobia, resaltan el nerviosismo, la aceleración del ritmo cardíaco y respiratorio, temblores, sudoración excesiva, entre otros.

En el peor de los casos, el individuo afectado puede llegar a sufrir ataques de pánico y desmayos.

Algunos de los síntomas también podrían ser los mareos, dolor de estómago y resequedad de la cavidad bucal.

Desde el plano cognitivo, la fobia a las ratas y ratones se caracteriza por maximizar pensamientos negativos en anticipación al contacto con estos animales.

En la mente de un musofóbico, cualquier situación asociada a estos roedores es sacada de contexto, dándoles un carácter de peligro real.

Tratamiento para superar el miedo a los ratones

 

A pesar de que esta fobia es muy común, no siempre es necesario buscar ayuda.

La realidad es que la musofobia no le impide al individuo desempeñarse con normalidad, por lo que muchas veces puede ser ignorada.

En caso de una persona que desee superar su miedo, el tratamiento más recomendado es la terapia de exposición gradual.

Usando un ambiente controlado como punto de confianza para el afectado, se introduce a la rata o ratón de forma que este pueda irse adecuando y perdiendo el temor.

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