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Hipocondria: Miedo a las secuelas de la enfermedad

La hipocondria es una ansiedad excesiva sobre la salud. El hipocondríaco puede pasar su vida preocupándose de enfermedades imaginarias. ¿Cuáles son los síntomas de este trastorno? ¿Cuáles son las consecuencias? ¿Cómo se puede tratar y detener?

Fobia a padecer enfermedades graves

 

Persuadido de estar gravemente enfermo del primer síntoma sospechoso, el hipocondríaco consulta a muchos médicos, se somete a todo tipo de pruebas, pero nunca se tranquiliza.

O sólo temporalmente, hasta la próxima “crisis”.

Si los problemas de salud son imaginarios, la ansiedad es real. Además, no debemos tomarnos a la ligera la hipocondría.

Los síntomas de hipocondría

 

La hipocondria se manifiesta como “convulsiones” o de manera constante.

Dolor, palpitaciones, calambres, hormigueo, granos sospechosos, retrasos menstruales… Los signos físicos más leves son interpretados por el hipocondríaco como síntomas de una enfermedad grave, potencialmente mortal.

A menudo, el miedo de enfermarse genera en sí mismo ciertas reacciones físicas (sentido de ahogamiento, mareos, corazón que golpea en el pecho…). Esta fuga puede llegar hasta los ataques de ansiedad aguda o ataques de pánico.

La hipocondria es un miedo a la anticipación, a una situación imaginaria.

El hipocondríaco no tiene miedo de contraer una enfermedad: está convencido de que ya está enfermo.

Se preocupa por las secuelas de su enfermedad, inventa escenarios catastróficos y piensa o analiza mucho. No se confunda con el temor de contraer enfermedades, que es la Nosofobia.

Algunos hipocondríacos sufren de nuestro rechazo. Maniáticos, hipocondríacos y nosofóbicos, …:

“Cuando bebo agua del grifo, corro litros antes, no sea que haya un germen en ella. Incluso cuando como un simple yogur, no confío en mí mismo. Tengo miedo del sexo por causa del SIDA, aunque use dispositivos de protección, y siempre miro antes de sentarme en un asiento por si acaso hay una jeringa. ….] Desde hace algún tiempo, he estado comiendo sólo zanahorias crudas porque he leído que son buenas para la protección contra el cáncer.

Como se ha descrito, la nosofobia puede ser motivo de risa. Sin embargo, también causa dolor profundo, aislamiento social y a veces conduce al desarrollo de trastornos obsesivo-compulsivos (lavarse las manos en exceso, etc.). “No puedo disfrutar el momento, pienso en la muerte todo el tiempo…” No puedo evitarlo”, son algunos de los pensamientos que pueden producirse en los hipocondríacos.

Factores de riesgo para la hipocondría

 

La hipocondría ocurre en personas con temperamentos ansiosos. No está bien estudiado porque los hipocondríacos rara vez son seguidos por su trastorno, a menos que se vuelva demasiado invasivo o esté asociado con la depresión.

Esta depresión también puede empeorar significativamente los síntomas.

Algunas personas con estados depresivos severos sienten, o incluso creen, que sus cuerpos están fallando, que sus órganos están rotos o destruidos

Afortunadamente, estas ideas desaparecen cuando la depresión se cura.

Sin embargo, en muchos casos, sin embargo, no se sabe dónde se origina el trastorno.

La hipocondria a menudo está relacionada con el miedo a la muerte y al envejecimiento.

También tiende a aumentar con la edad, pero por razones racionales. A medida que envejecemos, es más probable que nos enfrentemos a la enfermedad, ya sea para nosotros mismos o para nuestros seres queridos.

El hipocondríaco, una persona que necesita ser tranquilizada

 

Para tranquilizarse, el hipocondríaco consulta revistas de salud, diccionarios médicos y sobre todo Internet. Afortunadamente, su investigación a veces es suficiente para “razonar”con ella.

La hipocondría también es difícil de convivir con la gente que le rodea, ya que el hipocondríaco es imposible de tranquilizar, centrado en su “enfermedad”. Es importante ser comprensivos sin ser demasiado solícitos para animarlos a resolver sus dificultades.

Tratamiento para superar la hipocondría

 

Las psicoterapias son las más relevantes para tratar una hipocondría que se ha asentado en el tiempo.

Las terapias cognitivas y conductibles ayudan a acostumbrarse a la idea de que uno puede enfermarse algún día y que la muerte es inevitable, por ejemplo, acudiendo a los cementerios para exponerse a ella, al mismo tiempo que se da cuenta de que los pensamientos no evitan el peligro.

Los enfoques psicoanalíticos apuntan a recuperar el origen y significado de sus miedos.

Los fármacos ansiolíticos, representados por benzodiazepinas (Lexomil, Lisanxia, Temesta, Xanax…), pueden ser útiles para calmar un ataque de pánico rápidamente.

Sin embargo, no tratan la hipocondría en sí misma y no deben convertirse en reflejos debido al riesgo de la adicción y sus efectos secundarios.

“Los pacientes deben saber desde el principio que se trata de una solución de transición”

Los antidepresivos son útiles como un tratamiento básico para los ataques de pánico o si hay depresión real. Sin embargo, las drogas psicotrópicas generalmente no son populares entre los hipocondríacos, quienes encuentran difícil aceptar los efectos indeseables de estas drogas, reales o supuestos.

Se aconseja recurrir en primer lugar a las medicinas alternativas, como la medicina herbal. Muchas plantas se utilizan para combatir la ansiedad (aubepina, lavanda, pasiflora, valeriana…).

Su elección, guiada por un médico o farmacéutico, se hace en función de los síntomas causados por la hipocondría.

Relajación y meditación para tratar la hipocondría

 

Las técnicas de relajación y meditación también pueden ser útiles para controlar el estrés en torno a las enfermedades y limitar los pensamientos. “Aprenden a concentrarse en sus sensaciones sin temerlas y a controlar mejor sus pensamientos”, explica el profesor Pelissolo, citando el ejemplo de la meditación en plena conciencia.

Para asegurar la competencia del médico, se recomienda llamar directamente a un psiquiatra o psicólogo.

La actividad física también ayuda a recuperar sensaciones físicas reales, a distanciarse de las preocupaciones imaginarias y a recuperar gradualmente la confianza en el propio cuerpo.

Caminar, andar en bicicleta, nadar… te permite empezar lentamente y aumentar gradualmente.

En general, es importante adoptar un buen estilo de vida y encontrar otros intereses que no sean la salud, estableciendo objetivos diversificados. 

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