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Enoclofobia: Miedo a las aglomeraciones

La enoclofobia, también conocida como demofobia, es un trastorno basado en el temor desproporcionado, irracional e injustificado hacia las aglomeraciones, provocando una fobia a las multitudes en todas sus formas.

Los individuos que padecen este tipo de fobia en particular experimentan cuadros se ansiedad o angustia  desmesurada al verse rodeados de muchas personas o al tener cualquier tipo de acercamiento a una aglomeración.

Fobia a las aglomeraciones

 

Esta psicopatología pertenece a la familia de las fobias específicas, debido a que su temor va directamente relacionado a un objeto o factor definido.

La enoclofobia puede afectar gravemente la vida de la persona que la padece debido a que esta se vería limitada dentro de todo tipo de escenarios que incluyan a un conglomerado de gente.

Quienes padecen esta fobia se caracterizan principalmente por el cuadro de ansiedad que desarrollan en presencia de las aglomeraciones, pero además por la manifestación rechazo o evitación hacia cualquier tipo de evento en el que se puedan exponer al agente temido; pueden llega al punto de planificar una rutina que los mantenga a salvo.

Por supuesto, al vivir en un mundo tan globalizado es difícil llevar un día a día sin tener cierto rose con las masas, por lo que quienes padecen este trastorno son propensos altamente al aislamiento.

Muchos estudios han contrapuesto la enoclofobia y la agorafobia (miedo excesivo a los espacios abiertos o a situaciones en las que sería difícil de escapar en caso de correr algún peligro) y es fácil entender la razón.

Ambas psicopatías guardan cierta similitud, pero aún cuando un agorafóbico se sentiría amenazado en presencia de una aglomeración, un afectado por la enoclofobia no se sentiría en peligro en muchas situaciones temidas por el agorafóbico (espacios abiertos en general).

Síntomas de la enoclofobia

 

Claramente, el amplio miedo a los espacios saturados de gente corresponde el común denominador dentro de esta fobia, pero existen ciertos rasgos a tener en consideración para determinar si verdaderamente se trata de enoclofobia.

El temor debe ser excesivo, injustificado, incontrolable y debe llevar al afectado a la evitación.

La intensidad de los síntomas puede variar dependiendo de la persona (como sucede en la mayoría de las fobias), así como en base a la proporción de la aglomeración.

Es decir, mientras más reducidas sean las probabilidades de escape para la persona en caso de una emergencia, mayor potencia tendrán los síntomas de la enoclofobia.

Dentro del plano físico, la persona podría experimentar aceleración del ritmo cardiaco y respiratorio, sensación de ahogo, tensión muscular, sudoración y dilatación pupilar.

Los cuadros de ansiedad generados por la enoclofobia escasamente llegan a convertirse en ataques de pánico, pero de igual manera pueden ser bastante potentes.

En lo referente al cuadro cognitivo, el temor del afectado a no poder sobrevivir por su propia cuenta dentro de una aglomeración juega un papel fundamental.

Las fobias tienden a intensificar pensamientos negativos en relación al agente temido, por lo que la enoclofobia desproporciona posibles situaciones de peligro dentro de la mente de la persona que la padece.

Tratamiento para superar la enoclofobia

 

Como ocurre con muchas otras fobias especificas, uno de las técnicas que ha demostrado mejores resultados para superar este trastorno ha sido el tratamiento cognitivo conductual.

A lo largo de este procedimiento se expone al paciente a la situación temida en un ambiente controlado y de manera gradual.

Esto le permite a la persona irse adecuando (en este caso a las aglomeraciones) e ir suplantando las sensaciones de peligro que estas le generan.

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