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Catisofobia: Miedo irracional a sentarse

Las fobias son trastornos bastante comunes en los seres humanos, sobre todo después  vivir experiencias traumáticas. Las hay de todo tipo: desde temor hacia situaciones u objetos comunes (como el miedo a los animales), hasta fobias excéntricas y poco comunes (como la catisofobia, el temor desmesurado e irracional a sentarse).

Alrededor del mundo hay una cantidad considerable de gente que es víctima de abusos y torturas, por lo que suelen desarrollarse este tipo de fobias.

En este caso, quienes desarrollan la catisofobia suelen ser personas que fueron sometidas a torturas como: sentarse en sillas con clavos, carbón al rojo vivo y otros supuestos altamente desagradables; también hay gente que desarrolla este trastorno por traumas psicológicos como haber está en un cuarto lleno de rehenes o haber sufrido acoso de pequeño.

Fobia a sentarse

 

Por más jocosa que pueda sonar esta situación, los catisofóbicos terminan viviendo una serie de  eventos que no incluyen únicamente maltratos físicos como dolor de espalda, de pies y fatiga, sino que también deben enfrentarse al aislamiento social de no poder asistir a ningún evento en el que haya que sentarse: ir a la iglesia, trabajos convencionales de oficina, estudios presenciales, entre otros.

Por supuesto, como en cualquier fobia, habrá diferentes rangos en los que las personas sientan temor. El miedo puede estar limitado a cierto tipo de asientos o a sentarse bajo circunstancias determinadas, así como habrá personas que sufran el temor al sentarse en cualquier lugar y circunstancia.

Síntomas de la catisofobia

 

Dada la situación de que este es un trastorno bastante raro y que es un miedo tremendamente especifico, los síntomas son muy fáciles de identificar.

La persona que sufra de catisofobia, al igual que quienes sufren de este tipo de temores, vivirá una serie de eventos fisiológicos relacionados con el miedo y la ansiedad.

Entre ellos se pueden mencionar la respiración pesada, taquicardia, sudoración fría en las manos y el pánico.

Estas reacciones mencionadas anteriormente pueden generarse al tener que pensar en una situación en la que sentarse sea obligatorio; posiblemente se vean agobiados recordando aquel posible evento traumático que les generó el miedo.

También existe la posibilidad de que algunas personas ni siquiera recuerden la causa de la fobia, pero aun así sufren sus efectos.

Tratamiento para superar la catisofobia

 

En lo que respecta a esta fobia tan particular y poco común, lo más efectivo sería dirigirse a un centro de psicoterapia en el que especialistas capacitados se encargarán de identificar la razón de la fobia.

De esta manera se podrá aplicar una serie de métodos para ayudar al paciente a superarla.

Lo más común para tratar una fobia de esta naturaleza es la terapia de exposición, en la que la persona tiene que enfrentar su fobia poco a poco en un ambiente controlado.

Por supuesto, esto con la ayuda necesaria y las herramientas brindadas por los psicólogos.

Pero este no es el único tratamiento, también se puede practicar la desensibilización sistemática, en la que la persona tiene que usar su imaginación para proyectarse junto al objeto de su fobia en un ambiente positivo.